La guía definitiva sobre el grupo de presion en construcción

Un grupo de presión es, en esencia, el motor que impulsa el sistema de fontanería de un edificio. Su misión es simple pero crítica: asegurar que el agua llegue con la fuerza y el caudal adecuados a todos los puntos de consumo. Piensa en él como la solución que compensa la falta de «garra» de la red pública, garantizando que todo funcione como debe, desde el sótano hasta el ático.

Qué es un grupo de presión y por qué es el corazón de tu edificio

Imagen de sección de un edificio con un sistema de gestión de agua y una bomba, operado por un técnico.

La analogía es casi perfecta: si las tuberías de un edificio son las venas y arterias, el grupo de presión es el corazón que bombea la sangre. Sin él, el flujo sería débil, inconstante, incapaz de llegar a los puntos más lejanos. En la práctica, esto se traduce en duchas sin fuerza en los pisos superiores o en ese hilo de agua que sale del grifo cuando varios vecinos lo usan a la vez.

Pero no te equivoques, no es solo una bomba. Es un conjunto inteligente de componentes diseñado para automatizar y estabilizar el suministro. El sistema actúa por sí solo: cuando la presión de la red cae porque alguien abre un grifo, se activa. Cuando la demanda cesa y la presión se recupera, se detiene. Eficiencia pura.

Para entenderlo mejor, desglosemos sus piezas clave.

Componentes clave de un grupo de presión y su función

Cada parte tiene un papel específico y su correcta interacción es lo que garantiza un rendimiento óptimo y fiable.

ComponenteFunción principalImpacto en el rendimiento
Bomba/sImpulsar el agua y generar la presión necesaria.Es el músculo del sistema. Su potencia y diseño determinan el caudal y la altura que puede alcanzar.
Calderín o depósito de membranaAlmacenar agua a presión para evitar arranques continuos de la bomba.Reduce el desgaste de la bomba y el consumo eléctrico, alargando la vida útil del equipo.
PresostatoActuar como interruptor automático. Arranca y para la bomba según los umbrales de presión.Es el cerebro básico. Una calibración incorrecta provoca arranques innecesarios o falta de presión.
ManómetroMedir y mostrar la presión del sistema en tiempo real.Permite la supervisión visual y es clave para el diagnóstico de averías.
Válvula de retenciónImpedir que el agua presurizada retorne hacia la red o la bomba.Protege la bomba de golpes de ariete y mantiene la presión en el sistema cuando está parada.

Comprender cómo funcionan juntas estas piezas es el primer paso para diagnosticar problemas y entender por qué la elección de un buen equipo es tan importante.

La importancia en entornos críticos

En una vivienda, un grupo de presión aporta confort. Sin embargo, en entornos como hospitales o complejos industriales, se convierte en un elemento de seguridad y operatividad absolutamente crítico.

Un fallo en el suministro de agua en un quirófano o en un sistema de refrigeración industrial no es una simple molestia; es un riesgo inaceptable.

Para la construcción modular, donde la optimización del espacio y la prefabricación son clave, la elección de un grupo de presión compacto y fiable es una decisión estratégica. Un equipo mal dimensionado o poco eficiente puede comprometer la viabilidad de todo el módulo.

Este equipo resuelve problemas muy concretos que afectan directamente a la funcionalidad de cualquier edificación:

  • Compensa la baja presión de la red: Es la solución definitiva cuando la acometida municipal no tiene la fuerza suficiente para abastecer a todo el edificio, especialmente en zonas altas o en horas punta.
  • Asegura un caudal constante: Evita las molestas fluctuaciones que ocurren cuando se abren varios grifos a la vez, garantizando una experiencia de usuario consistente para todos.
  • Cumple con la normativa técnica: En muchos proyectos, su instalación es un requisito indispensable para cumplir con el Código Técnico de la Edificación (CTE) y otras regulaciones sanitarias.

Entender qué es un grupo de presión y cómo funciona es el primer paso para jefes de obra, instaladores y responsables de compras. Permite tomar decisiones informadas que impactan directamente en el rendimiento, la seguridad y la rentabilidad del proyecto. En las siguientes secciones, profundizaremos en los tipos, el dimensionamiento y los criterios de selección para que puedas elegir la solución perfecta para tus necesidades.

Cómo elegir el tipo de grupo de presión para tu proyecto

Seleccionar el grupo de presión adecuado es una de esas decisiones que marcan la diferencia en la eficiencia, el coste operativo y el confort de un edificio. No hay una fórmula mágica que sirva para todos; la clave está en entender las necesidades específicas de cada proyecto, buscando siempre el equilibrio perfecto entre la inversión inicial y el rendimiento a largo plazo.

El primer paso es tener claras las dos tecnologías principales que mandan en el mercado: los sistemas de toda la vida, de velocidad fija, y los equipos más modernos con variador de frecuencia (VFD). Cada uno tiene su terreno de juego ideal, así que vamos a analizarlos a fondo para que puedas tomar una decisión con conocimiento de causa.

Sistemas tradicionales con presostatos

El sistema convencional, también conocido como de velocidad fija, es la configuración más básica y, hasta hace poco, la más extendida. Su funcionamiento es sencillo y robusto: utiliza uno o varios presostatos que actúan como interruptores, arrancando y parando las bombas a su máxima potencia cuando la presión en la red cae por debajo de un umbral que hemos fijado. Para suavizar estos arranques, un calderín o depósito de membrana almacena agua a presión, evitando que las bombas salten con cada pequeña demanda, como el goteo de un grifo.

Este tipo de grupo de presión es una opción sensata para:

  • Instalaciones sencillas donde la demanda de agua es bastante constante.
  • Proyectos con un presupuesto inicial muy ajustado, ya que su coste de compra es notablemente inferior.
  • Sistemas donde las fluctuaciones de presión o el ruido no son una prioridad, como en naves industriales o sistemas de riego.

Pero esta simplicidad tiene sus inconvenientes. Los arranques y paradas tan bruscos a máxima potencia provocan picos de consumo eléctrico y un desgaste mecánico considerable, lo que puede acortar la vida útil del equipo. Además, son los causantes de los famosos "golpes de ariete", esas sobrepresiones momentáneas que estresan las tuberías y generan ruidos bastante molestos. Si quieres profundizar en este tema, puedes echar un vistazo a nuestra guía sobre los componentes esenciales de fontanería para proyectos de construcción.

La revolución del variador de frecuencia (VFD)

Los grupos de presión con variador de frecuencia son un auténtico salto adelante en eficiencia y control. Si el sistema tradicional es como un interruptor de luz (encendido o apagado), el VFD es como un regulador de intensidad.

En lugar de arrancar las bombas al 100% de su capacidad, el variador ajusta la velocidad del motor en tiempo real para dar exactamente el caudal que se necesita en cada momento, manteniendo una presión constante y estable en toda la instalación.

Esta tecnología es el equivalente al "control de crucero" de tu sistema de agua. Si solo se abre un grifo, la bomba girará a una velocidad baja. Si se abren varias duchas a la vez, aumentará su velocidad progresivamente para cubrir la demanda, pero sin saltos bruscos.

Esta capacidad de adaptación se traduce en beneficios muy claros y medibles.

Ventajas clave de un grupo de presión con VFD:

  1. Ahorro energético sustancial: Al funcionar solo a la velocidad necesaria, el consumo eléctrico se desploma. Hablamos de ahorros que pueden llegar hasta un 50% si lo comparamos con los sistemas de siempre.
  2. Mayor vida útil del equipo: Los arranques y paradas suaves eliminan el estrés mecánico en motores, rodamientos y acoplamientos. El resultado es que todos los componentes duran mucho más.
  3. Confort superior para el usuario: La presión se mantiene perfectamente estable, acabando con las molestas subidas y bajadas de caudal. Además, al evitar los golpes de ariete, el funcionamiento es infinitamente más silencioso.
  4. Menor necesidad de mantenimiento: Menos desgaste mecánico significa menos averías y, por tanto, un coste de mantenimiento mucho más bajo a lo largo del tiempo.

Es cierto que el coste inicial de un equipo con VFD es más alto, pero la inversión se amortiza mucho antes de lo que parece gracias al ahorro en la factura de la luz y a la reducción de costes de mantenimiento. Para proyectos como hospitales, hoteles o edificios residenciales de cierto nivel, donde el confort, la fiabilidad y la eficiencia no son negociables, el variador de frecuencia es, sin ninguna duda, la opción más inteligente y rentable a largo plazo.

Cómo dimensionar tu grupo de presión sin errores

Dimensionar un grupo de presión es, sin duda, el paso más crítico de todo el proceso. Es como el trabajo de un sastre: una medida equivocada y el traje, por muy bueno que sea el tejido, no cumplirá su función.

Un equipo demasiado pequeño provocará frustrantes caídas de presión en las plantas altas, mientras que uno sobredimensionado disparará el consumo energético y sufrirá un desgaste prematuro que te llevará directo a averías costosas.

Este proceso se centra en calcular con precisión dos pilares: el caudal (Q) y la presión o altura manométrica (H). Acertar con estos dos valores es la garantía de que el equipo trabajará de forma eficiente y fiable durante toda su vida útil.

Para simplificarlo, el siguiente diagrama visualiza el flujo de decisión clave: entender la demanda de agua, evaluar qué tipo de equipo encaja mejor y, finalmente, hacer la elección correcta.

Diagrama del proceso de decisión para un grupo de presión: demanda, tipo y elección final.

Como ves, todo arranca con un análisis a fondo de las necesidades reales de la instalación. Es un paso que no te puedes saltar.

Cómo calcular el caudal necesario (Q)

El caudal (Q) es, sencillamente, la cantidad de agua que el grupo de presión debe ser capaz de mover. Se mide habitualmente en litros por segundo (l/s) o metros cúbicos por hora (m³/h).

Aquí la clave no es sumar el consumo de todos los grifos del edificio. Piénsalo: es prácticamente imposible que todos se abran a la vez.

Lo que buscamos es el caudal máximo probable o simultáneo. Para calcularlo, se aplican coeficientes de simultaneidad que dependen del tipo y número de puntos de consumo (grifos, duchas, inodoros, etc.). Normativas como el Código Técnico de la Edificación (CTE) ofrecen tablas y fórmulas para obtener este dato de forma precisa según el uso del edificio.

Por ejemplo, el caudal simultáneo de un hospital con cientos de puntos de agua no tendrá nada que ver con el de un edificio residencial de diez viviendas.

Cómo determinar la presión correcta (H)

La presión, o altura manométrica (H), es la fuerza con la que el agua debe ser impulsada para llegar hasta el punto más desfavorable de la instalación (el más alto y lejano) con la presión mínima que se necesita. Se mide en metros de columna de agua (m.c.a.) o en bares (1 bar ≈ 10 m.c.a.).

Para calcularla bien, tienes que sumar tres componentes esenciales:

  1. Altura geométrica (Hg): Es la diferencia de altura, en vertical, entre la bomba del grupo de presión y el punto de consumo más alto. Por ejemplo, la ducha del último piso.
  2. Pérdidas de carga (Hp): Es la presión que se "pierde" por el camino debido a la fricción del agua al circular por tuberías, codos, válvulas y demás accesorios. Depende del material, diámetro y longitud de toda la red.
  3. Presión residual mínima (Pr): Es la presión mínima que debe quedar en el grifo más desfavorable para que funcione como debe. La normativa suele fijar este valor en unos 1,5 – 2 bares (15 – 20 m.c.a.).

La fórmula es clara: H (total) = Hg + Hp + Pr. Olvidar cualquiera de estos tres factores es uno de los errores más comunes y costosos que se pueden cometer en el dimensionamiento.

Interpretando la curva de rendimiento H/Q

Una vez que tienes los valores de caudal (Q) y presión (H), llega el momento de elegir la bomba. Aquí es donde entra en juego la curva de rendimiento H/Q, una gráfica que el fabricante proporciona para cada modelo.

Esta curva te dice qué presión (H) puede dar una bomba para un determinado caudal (Q). Tu objetivo es encontrar una bomba cuyo punto de trabajo (tu par de valores Q y H) se sitúe lo más cerca posible del Punto de Máxima Eficiencia o BEP (Best Efficiency Point).

Trabajar en el BEP significa que la bomba opera con el mínimo consumo energético y el menor desgaste mecánico posible. Si te alejas mucho de ese punto, ya sea por arriba o por abajo, empezarás a notar vibraciones, ruidos y, lo que es peor, una reducción drástica de la vida útil del equipo.

Un grupo de presión bien dimensionado es aquel cuya bomba principal opera la mayor parte del tiempo en esta zona óptima, garantizando un rendimiento superior y una fiabilidad a largo plazo a prueba de sustos.

Normativas clave para instalaciones hospitalarias y modulares

En proyectos de construcción sensibles, como un hospital o un complejo modular, el cumplimiento normativo no es una simple casilla que marcar en una lista. Es la garantía fundamental de seguridad, funcionalidad y legalidad que protege tanto al constructor como al usuario final. Un grupo de presión mal instalado o con materiales no certificados puede derivar en sanciones económicas, problemas sanitarios muy serios e incluso la paralización de una obra.

Moverse en este entorno regulado exige un conocimiento profundo y actualizado de la legislación. No se trata solo de instalar un equipo que funcione, sino de asegurar que cada componente, desde la bomba hasta la última válvula, cumple con los estándares más exigentes.

Esta responsabilidad recae directamente sobre el jefe de obra y el promotor. Deben asegurarse de que sus proveedores no solo venden un producto, sino que ofrecen una solución integral que garantiza el cumplimiento normativo de principio a fin.

El Código Técnico de la Edificación como biblia

El pilar sobre el que se asienta cualquier instalación de suministro de agua en España es el Código Técnico de la Edificación (CTE). Siendo más precisos, es el Documento Básico HS 4 de Salubridad el que establece las reglas del juego para el suministro de agua.

Este documento no es una guía de recomendaciones; es un conjunto de exigencias de obligado cumplimiento. Define aspectos tan cruciales como:

  • Caudales y presiones mínimas: Fija los requisitos que debe cumplir un grupo de presión para asegurar que el agua llega con la fuerza adecuada a todos los puntos de consumo, especialmente a los más desfavorables.
  • Diseño de la red: Marca las pautas para el dimensionamiento de tuberías y la prevención de retornos, evitando la contaminación cruzada entre diferentes redes.
  • Materiales permitidos: Exige que todos los materiales en contacto con agua para consumo humano sean aptos y no alteren su calidad. Aquí es donde la elección de componentes se vuelve crítica.

Ignorar el CTE no es una opción. Su incumplimiento puede acarrear la no concesión de la licencia de primera ocupación, un problema que puede paralizar la entrega de un proyecto y generar enormes sobrecostes.

Prevención de legionela: el requisito sanitario innegociable

Además del CTE, las instalaciones en edificios de uso colectivo, y con especial atención en hospitales, deben cumplir la normativa específica para la prevención y control de la legionelosis. Esta bacteria, que prolifera en sistemas de agua estancada o a temperaturas templadas, representa un riesgo sanitario de primer orden.

La normativa exige un diseño de la instalación que evite puntos de estancamiento, facilite la desinfección y mantenga el agua fuera del rango de temperatura de riesgo. Un grupo de presión y sus componentes, como el calderín, deben estar diseñados para permitir una correcta circulación y evitar la formación de biofilms.

Es justo aquí donde la calidad de los materiales juega un papel decisivo. El uso de acero inoxidable AISI 316 en colectores y componentes clave no es un lujo, sino una necesidad. Su alta resistencia a la corrosión y su superficie poco porosa dificultan que las bacterias se adhieran, facilitando las labores de limpieza y mantenimiento que exige la ley.

Trazabilidad y certificados de potabilidad

Para garantizar el cumplimiento, no basta con elegir los materiales correctos; es imprescindible poder demostrarlo. Cada componente del grupo de presión que esté en contacto con el agua debe contar con su correspondiente certificado de potabilidad.

Este documento acredita que el material ha superado las pruebas pertinentes y es seguro para el uso con agua de consumo. Un proveedor fiable, como Mobel Suministros, debe ser capaz de proporcionar la trazabilidad completa de sus equipos, asegurando que cada pieza cumple con la regulación vigente. Puedes aprender más sobre los requisitos específicos en nuestra guía integral de suministros de fontanería para hospitales.

En un sector tan competitivo como el de la construcción en España, la normativa es un factor que añade una capa de complejidad. El mercado alcanzó los 192,55 mil millones de dólares en 2024, con proyecciones de crecimiento impulsadas por proyectos hospitalarios y modulares. En este contexto, donde la escasez de mano de obra cualificada intensifica la presión sobre los plazos, contar con un partner que asegure el cumplimiento normativo es esencial para el éxito. Puedes leer el análisis completo del mercado de la construcción en España para entender mejor estas dinámicas.

Mantenimiento preventivo y solución a problemas comunes

Técnico en un mono azul agachado, revisando un manómetro en una máquina de presión.

Un grupo de presión no es un equipo que puedas instalar y olvidar. Piénsalo como el motor de un coche: necesita atención periódica para funcionar de manera fiable, alargar su vida útil y, lo más importante, evitar una parada inesperada que deje sin agua a todo un edificio.

El mantenimiento preventivo no es un gasto, sino una inversión directa en tranquilidad y eficiencia. Una simple revisión a tiempo puede pillar un problema en sus inicios —como una pequeña fuga de aire en el calderín o una conexión eléctrica floja— antes de que se convierta en una avería seria y costosa.

Tareas clave del mantenimiento preventivo

La frecuencia de estas tareas dependerá del uso y de lo que diga el fabricante, pero una rutina de supervisión constante es tu mejor defensa. Aquí te dejamos las comprobaciones esenciales que no pueden faltar en tu plan.

Checklist de revisión periódica:

  • Verificar la presión de aire del calderín: Con el sistema sin presión de agua, comprueba que la presión de aire del depósito es la correcta (lo habitual es un 10% por debajo de la presión de arranque de la bomba). Si está mal, la bomba arrancará y parará sin cesar, disparando el consumo eléctrico y el desgaste del motor.
  • Inspeccionar fugas: Echa un vistazo a todas las juntas, válvulas y conexiones. Busca cualquier goteo o rastro de humedad. Una fuga, por minúscula que sea, puede ser síntoma de algo más grave y provoca pérdidas de presión constantes.
  • Limpiar los filtros: Si tienes un filtro en la aspiración, es vital limpiarlo con regularidad. Una obstrucción reducirá el caudal y forzará a la bomba a trabajar más de la cuenta.
  • Comprobar las conexiones eléctricas: Asegúrate de que todos los cables en el cuadro eléctrico están bien apretados y sin signos de sobrecalentamiento. Una conexión floja puede causar fallos intermitentes o incluso quemar el motor.

Un plan de mantenimiento bien ejecutado no solo previene averías. También optimiza el rendimiento del grupo de presión, asegurando que trabaje en su punto de máxima eficiencia y minimizando el consumo energético a lo largo del tiempo.

Diagnóstico y solución de averías frecuentes

Incluso con el mejor mantenimiento, pueden surgir problemas. Saber identificar los síntomas y conocer las causas más probables te permitirá actuar rápido y minimizar el impacto en la instalación.

Para facilitarte la tarea, hemos preparado una guía de diagnóstico rápido con las averías más comunes que te puedes encontrar en un grupo de presión.

Guía rápida para la resolución de averías

Aquí tienes un diagnóstico de los problemas más habituales y cómo atajarlos.

Síntoma/AveríaCausa probableAcción recomendada
La bomba no arrancaFallo en el suministro eléctrico, presostato mal regulado o averiado, o motor quemado.Revisa el cuadro eléctrico y los fusibles. Verifica la configuración y el funcionamiento del presostato. Si sospechas del motor, contacta con un técnico cualificado.
La bomba funciona sin pararFuga importante en la red, válvula de retención defectuosa o presostato de parada mal ajustado.Cierra la llave de salida para comprobar si la bomba se para. Revisa la válvula de retención. Ajusta o reemplaza el presostato si es necesario.
Arranca y para muy a menudoPresión de aire incorrecta en el calderín, membrana del calderín rota o una pequeña fuga en la instalación.Ajusta la presión de aire del calderín. Si el problema persiste, revisa la integridad de la membrana. Busca y repara cualquier fuga.
El equipo hace mucho ruidoAire en la tubería de aspiración (cavitación), rodamientos del motor desgastados o una obstrucción en el rodete.Purga la instalación y comprueba que la aspiración no toma aire. Si el ruido es metálico y continuo, los rodamientos pueden necesitar sustitución.
No hay suficiente presiónBomba mal dimensionada, filtro de aspiración obstruido o un desgaste significativo en el rodete de la bomba.Limpia el filtro. Revisa si hay obstrucciones. Si el equipo nunca ha dado la presión correcta, es probable que esté mal dimensionado.

Esta guía es un buen punto de partida para el personal de mantenimiento. Eso sí, recuerda seguir siempre las instrucciones del fabricante y, ante cualquier duda o avería compleja, no dudes en llamar a un servicio técnico especializado. Un proveedor de confianza no solo te vende el equipo, sino que te acompaña durante toda su vida útil.

Optimización de la compra y cadena de suministro

En un mercado tan competitivo como el actual, cada decisión de compra tiene un impacto directo en la rentabilidad de un proyecto. La adquisición de equipos técnicos, como un grupo de presión, va mucho más allá de una simple comparativa de precios; es una elección estratégica que afecta a los plazos, la calidad y el éxito final de la obra.

Para cualquier departamento de compras, el objetivo es siempre el mismo: conseguir el máximo valor. Esto implica buscar modelos de suministro que eliminen eslabones innecesarios en la cadena. Un enfoque de compra directa a fábrica, sin intermediarios, no solo reduce el coste final del equipo, sino que también agiliza los plazos de entrega de una forma drástica, un factor crítico en cualquier planificación.

De proveedor a partner estratégico

La diferencia entre un simple proveedor y un verdadero socio estratégico está en el valor añadido que es capaz de ofrecer. Un partner no solo entrega un producto, sino que se involucra en el proyecto desde el minuto uno, aportando un asesoramiento técnico integral que marca la diferencia. Esta colaboración asegura que el grupo de presión seleccionado sea exactamente el que se necesita, evitando sobredimensionamientos costosos o equipos que se queden cortos.

Las ventajas de este modelo son evidentes para cualquier gestor de compras:

  • Asesoramiento técnico especializado: Acceso directo a expertos que ayudan a dimensionar y seleccionar el equipo correcto.
  • Visibilidad de stock en tiempo real: La capacidad de planificar las compras con una precisión milimétrica, diciendo adiós a las roturas de stock.
  • Condiciones B2B flexibles: Acuerdos comerciales pensados para las necesidades de proyectos a gran escala.

Este enfoque convierte la compra en una inversión inteligente en lugar de un simple gasto.

La decisión de compra más rentable no es siempre la más barata a corto plazo. Es aquella que garantiza calidad, cumplimiento normativo y un soporte técnico fiable, minimizando riesgos y costes ocultos a lo largo de la vida útil del proyecto.

El sector de la construcción se enfrenta hoy a una enorme presión en los costes. El boom laboral ha llevado los salarios a récords de 3.300 euros brutos mensuales por trabajador, una cifra impulsada por la escasez de profesionales cualificados. Para empresas especializadas como Mobel Suministros S.L., esta dinámica subraya la importancia de tener una cadena de suministro blindada para mitigar riesgos y asegurar la disponibilidad de materiales. Puedes encontrar más detalles sobre el impacto laboral en la construcción en esta noticia de Idealista.

Además, para proyectos complejos, los servicios de importación a medida pueden ser la clave para diversificar proveedores y asegurar un flujo constante de materiales. Una gestión de suministro eficiente, que cubra desde la búsqueda de fabricantes hasta la logística puerta a puerta, es una ventaja competitiva fundamental. Para profundizar en cómo fortalecer tu cadena de valor, te recomendamos consultar nuestra guía definitiva sobre la optimización de la cadena de suministro en construcción.

Preguntas frecuentes sobre grupos de presión

Para cerrar, vamos a responder a esas dudas que casi siempre aparecen cuando se trabaja con un grupo de presión. Son las preguntas del día a día, y aquí las resolvemos de forma directa para que tengas toda la información a mano.

¿Cada cuánto tiempo debería revisar mi equipo?

La clave para que un grupo de presión no te dé problemas es el mantenimiento preventivo. Piénsalo como la revisión del coche: es mejor prevenir que reparar.

Como regla general, lo ideal es echarle un vistazo rápido una vez al mes y programar una revisión técnica más a fondo cada seis meses.

Pero ojo, esto no es una ciencia exacta. La frecuencia ideal depende de dos cosas:

  • La caña que le das: Un equipo en un hospital, que no para en 24 horas, se desgasta mucho más que el de un pequeño edificio de pisos. A mayor uso, revisiones más seguidas.
  • Lo que dice el fabricante: El manual no es para calzar la mesa. Es la guía definitiva. El fabricante sabe mejor que nadie qué piezas sufren más y cuándo toca revisarlas.

¿Por qué mi grupo de presión arranca y para sin parar?

Este es el problema estrella. Si tu bomba parece que está bailando claqué, arrancando y parando cada dos por tres, tienes lo que se conoce como "ciclos cortos". Es una señal de alarma clarísima.

En más del 80% de los casos, la culpa la tiene el calderín (o depósito de expansión). Concretamente, una presión de aire incorrecta.

Imagina que el calderín es un pequeño pulmón que almacena agua a presión. Esto permite que, si abres un poco el grifo, no salte la bomba inmediatamente. Si ese pulmón pierde aire, pierde su capacidad de amortiguar, y la bomba se disparará con la más mínima demanda. El resultado: un desgaste brutal de la bomba y una factura de la luz que da miedo.

Aunque el calderín es el principal sospechoso, también podría ser que la membrana interior esté rota o que tengas una fuga minúscula en algún punto de la instalación que hace caer la presión poco a poco.


En Mobel Suministros S.L. no solo te vendemos un equipo; te damos el conocimiento y el soporte técnico para que cada decisión que tomes sea la correcta. Si quieres optimizar tus proyectos, habla con nuestros especialistas y asegúrate de que todo funcione a la perfección.

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